Un día, con el acompañamiento de mi primo, decidimos probarlo para ver que tal era, lo que resulto ser una sorpresa para mi al ver que me encantaba jugarlo.
Cada continente, que era un circuito, tenía una cantidad de sectores que tendríamos que pasar "Check Point" a "Check Point" dentro de un tiempo que nos ponían, cada uno de ellos que pasábamos nos aumentaba la cantidad de tiempo con el que tendríamos que llegar al siguiente y así hasta el final. Puede parecer fácil pero una caída de la moto solía castigar mucho el resto de la partida.
Los finales eran geniales, sobretodo el más famoso en nuestra región que era aquel en el que una chica venía con la intención de besarnos y reculaba al darse cuanta de que hermanos mujer.
En general era el típico juego simple de la época que nos ofrecía una experiencia brutal gracias a una jugabilidad excelente. Un juego que quizás hoy sería muy aburrido, pero que estoy seguro que muchos lo jugarían, entre ellos yo, por la nostalgia que desprende.


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